El vidrio


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Simbolismo y color

Se han realizado infinidad de estudios científicos en lo referente al uso de los colores en el arte egipcio, sobre todo con la finalidad de entender por qué eran empleados cromatismos específicos para representar a determinadas deidades. Este fenómeno es del todo evidente al observar las ricas decoraciones en el interior de las tumbas que hasta hoy se conservan, y en las cuales es posible apreciar que esa avanzada civilización conocía y mezclaba con precisión los colores primarios [azul, rojo y amarillo], así como los secundarios [verde y naranja]. Por ello, se ha llegado a la conclusión de que el uso de determinados colores puros no significaba que desconocieran los tonos intermedios, sino que en el Egipto antiguo el arte tenía connotaciones distintas a las que hoy se le otorgan. Los egipcios transformaban todas sus manifestaciones culturales en ritos, en dualidad, en magia, y además para ellos las expresiones artísticas eran sagradas. 

Los colores que se manejaban en la faiensa, en la pasta vítrea y posteriormente en el vidrio, correspondían a los más importantes de su código cromático, es decir el azul, verde, amarillo, negro y rojo. Con el color azul lapislázuli se representaba la cabellera de los dioses; mientras que con el turquesa al río Nilo, el agua que simbolizaba lo sagrado, la purificación, la vida y la eternidad. El verde era sinónimo de la vida, la cual florecía gracias a las inundaciones anuales del Nilo, que depositaban un sedimento en sus orillas llamado Kemet. Esta palabra, por su parte, identificaba al negro, que se oponía al Dechret o rojo, tierra infértil (por esto también la importancia del negro y el rojo). Finalmente, el amarillo o dorado simbolizaba a Ra, el gran dios del sol. 

La decoración que se daba a los pequeños recipientes y amuletos fue también de un gran contenido simbólico. Por ejemplo, el zig zag que muestran como ornamento muchos contenedores, es una estilización del pictograma utilizado en su escritura para denominar al río Nilo, que suponía la representación de la superficie ondulada del agua. Por ello se deduce que los recipientes en que aparece dicho motivo, eran destinados a contener líquidos sagrados. Otra decoración muy interesante es la de plumas de ave. El doctor Hassan Kamal, en su libro Dictionary of Pharaonic Medicine, menciona que los egipcios utilizaban una pluma de ave como gotero para curar enfermedades de los ojos, así que los recipientes decorados con plumas posiblemente sirvieron para contener ungüentos medicinales.

La flora y fauna del Nilo fueron motivos dominantes en todas las manifestaciones del arte egipcio. Tal era el caso de los hipopótamos, cocodrilos y peces, en los que se aprovechaba la boca para servir como vertidero de líquidos. Recipientes elaborados en vidrio que resultaban muy comunes, eran los frascos en forma de columnas para guardar el “kohl”, pigmento mineral utilizado como cosmético en los ojos. Estas columnas eran similares a las empleadas en la arquitectura egipcia como soportes en los templos, y representaban la flora que crecía a las orillas del Nilo, es decir, el loto, el papiro y la palma datilera.

La civilización egipcia hundía sus raíces en lo más arcaico y la religión penetraba en todas las facetas de la existencia, tanto en lo social y político, como en lo económico. Para los egipcios, todo lo que sucedía era voluntad de Dios y por consecuencia era más importante la vida ultraterrena, en tanto que resultaba eterna. Así pues, no debe extrañar que casi todas las expresiones de su arte demostraran una obsesión por la muerte, o mejor convendría decir, por la inmortalidad. Era necesario un cuerpo que se conservara eternamente para poder emprender la vida futura, hecho que obligó a momificar los cuerpos a fin de evitar su descomposición. El cadáver, después de pasar por un elaborado proceso de extracción de órganos internos, se sumergía en una pila con grandes cantidades de natrón (curiosamente, uno de los principales componentes del vidrio), el cual absorbía todo el líquido que contenía, evitándose así la descomposición. Después de 70 días, el cuerpo se limpiaba y perfumaba con ungüentos, para luego ser envuelto con vendas que medían de 500 a 700 metros, aproximadamente. Entre las vendas se colocaban cerca de 200 diferentes amuletos, elaborados en oro, plata, marfil, pasta de vidrio y piedras semipreciosas como la turquesa, lapislázuli y cornalina. Todos estos enseres estaban trabajados en colores y materiales simbólicos, que les permitían actuar como talismanes con poderes mágicos para proteger a los muertos contra las fuerzas malignas o las dificultades que enfrentaran en la eternidad, así como para atraerles el apoyo de las personas bondadosas. 

Dicho simbolismo, con sus recetas mágicas, lo podemos encontrar registrado en diferentes párrafos del Libro de los Muertos, el cual describe los rituales necesarios para poder vivir eternamente. A continuación, se cita un bello pasaje en el que se habla de la importancia del vidrio, cuando Maat, la diosa de la justicia, pregunta al difunto:

¿Qué te dieron a ti?, una llama de fuego y una tableta de cristal. ¿Qué hiciste tú con ella?, la enterré en el surco de Maat. ¿Qué encontraste en el surco?, un cetro de pedernal, llamado dador de vientos. ¿Qué hiciste tú con la llama de fuego y la tableta de cristal?, pronuncié palabras para ti, las desenterré, extinguí el fuego y rompí la tableta que hice de la laguna de agua. Ven pues, pasarás por esta puerta si pronuncias mi nombre; peso de justicia y verdad es tu nombre. 

Este es en realidad uno de los testimonios más importantes que se conocen sobre el uso ritual que los egipcios daban al vidrio. Lo verdaderamente interesante, es que el ideograma que usaban para mencionar al vidrio en textos de relieves y papiros nunca cambió, y servía indistintamente para identificar a la faiensa o al cristal. Con ello podemos deducir que para los egipcios no había diferencia entre ambos productos, ya que estaban elaborados con similares componentes. .

El vidrio en la joyería

La historia de la joyería egipcia con incrustación de composición vítrea se remonta a los principios de la época dinástica. La joyería ha existido en diversos materiales, formas y usos. Sin embargo, aunque la joyería nace para ser utilizada en vida, los egipcios la utilizaron en la muerte colocándosela a las momias como parte del rito funerario, ya que según sus creencias que se apoyaban sobre unas bien definidas concepciones escatológicas, la muerte era un paso a otro estado de la existencia terrena. Según sus creencias, las joyas y amuletos tenían que ser elaborados con determinados materiales los cuales le conferían a la pieza ciertos poderes mágicos que ayudaban al difunto a recuperar la vida en el más allá y alcanzar la eternidad. 

Entre los diferentes tipos de joyas que fueron trabajadas con alguna composición vítrea tenemos en mayor cantidad; los collares y los pectorales, contando tambien con numeroso ejemplos de brazaletes, tobilleras, anillos y pendientes.
En relación con su función y significado dentro del ajuar funerario, las joyas más que adornos eran piezas que poseían poderes mágicos por sus cualidades físicas. En el capitulo XXVII del libro de los muertos se encuentra un mágico hechizo para un buitre de oro que se debía colocar en la garganta el difunto, en la viñeta dan instrucciones precisas de como elaborarlo, incluso se indica minuciosamente como debía ser manufacturado, detallando la forma y el material.

El gran tesoro de Tutankamón ha sido una evidencia muy importante para el estudio de la joyería egipcia con incrustaciones vítreas, además de que ha servido para verificar como se cumplían las instrucciones que vienen indicadas en el Libro de los Muertos. En la momia de Tutankamón se encontró un extraordinario pectoral como el que se indica en el capitulo XXVII Del Libro de los Muertos, trabajado en oro con incrustaciones de vidrio. La mayoría de las joyas debían estar realizadas en oro por ser el material más relacionado con los dioses, la cual debía estar combinada con diferentes piedras semi preciosas de colores, las que gracias a su origen mineral le proporcionaban poderes mágicos.

Ante la dificultad que implicaba el conseguir piedras semipreciosas, el arte de la piedra incrustada se va imitar a la perfección con las diferentes composiciones vítreas, material ideal por tener las mismas cualidades físicas ya que también es de origen mineral. Rápidamente los artesanos logran imitar a la perfección las piedras semi preciosas, alcanzando una extraordinaria habilidad en el detalle del corte y pulido, donde el embutido requería una exactitud milimétrica al incrustarlo, llegando incluso alcanzar tal perfección en el trabajo, que cuando se pasa la mano por la superficie, da una sensación de continuidad que. bien se podría pensar que se trata de un esmalte.

Museo de El Cairo, EgiptoA los joyeros se les llamaba neshedi nubi, el hombre de oro, y hemu nub, el artesano de oro. Se han localizado varias tumbas de artesanos. Por los títulos de Principal de la joyería de la propiedad de Amón, y Jefe de los artesanos de la joyería de Amón, lo más probable es que hayan sido artesanos reales. 

Podemos encontrar todavía cargos de mayor importancia que el de los artesanos antes mencionados, el cual era el responsable de la organización de toda la industria, los cuales incluso nunca tocaban la pipa del soplador, en los diferentes títulos podemos encontrar los siguientes: Inspector de la tesorería del oro y la plata, inspector de la tierra color de oro de Amón y Pesador de Amón. Sus principal responsabilidad era la de dar instrucciones precisas sobre los materiales que iban a ser necesarios para la fabricación de los tesoros como también darle seguimiento a cada una de las fases de elaboración de la pieza. Aunque La organizxación de La industria Del trabajo Del oro no les permitía firma personal, se conserva el nombre de Neferronpet, quien firmo en su libro de los muertos 

Debido a la precisión que requería el trabajo, antes de dar comienzo a la elaboración de la pieza era necesario preparar un diseño en una plantilla con el modelo de lo que se iba a manufacturar. Entre lo más importante que se tenía que planear desde un principio, era el de detallar muy bien el espesor y la distancia de las costillas donde iban a ser incrustados los fragmentos ya pulidos del material. Cada trozo tenía un lugar especifico dentro del diseño, nunca se podía colocar una pieza en el lugar de otra, lo cual hacía más difícil aun el trabajo para el artesano.

Los soportes en su mayoría son de oro, el cual era trabajado en diferentes técnicas según fuera necesario; laminado, vaciado en molde abierto, o cuando se requería de un gran detalle a la cera perdida. Cuando se realizaban piezas de mayores dimensiones como las máscaras o sarcófagos, era necesario trabajar en varias partes y después unirlas con soldadura. Ya terminado el soporte, se comenzaba a cortar y a pulir los fragmentos de la composición vítrea de acuerdo al tamaño del hueco para finalmente ser incrustados en su lugar.

Las piedras que se imitaban con la composición vítrea eran ágata y ópalo para el blanco, turquesa y lapislázuli para el azul, cornalina el rojo, malaquita el verde y negro la obsidiana. Todas poseían dentro de sus creencias un gran contenido simbólico. El arte de la incrustación esta muy ligado al arte del mosaico que floreció en el imperio antiguo, de los cuales se conservan impresionantes ejemplares como los encontrados en la tumba del rey Zozer en Saqqara. La influencia de este arte se deja sentir posteriormente en otros materiales en objetos del ajuar funerario como el mobiliario elaborado en diferentes maderas.

Al comienzo de los tiempos históricos, durante la primera dinastía, podemos encontrar ya una fascinante y variada producción de finas joyas donde se puede apreciar un excelente panorama, debido a que presentan una gran variedad de materiales y técnicas entre las cuales podemos encontrar una gran variedad de collares pulseras.

Las piezas del imperio antiguo presentan una incorporación de elementos ya existentes en los tiempos prehistóricos trabajados en interesante inventiva artística, pero a la vez, algunas de las piezas presentan un burdo tratamiento de los elementos. Indudablemente el collar más característico dentro de la joyería egipcia es el weskhet, trabajado en cilindros dispuestos de manera vertical en forma semicircular y rematados en los extremos. Fue muy común que este modelo rematara con la cabeza de un halcón.

Museo Metropolitano de Arte, Nueva YorkEn la época Badarian podemos encontrar las piezas más antiguas que se conservan de la joyería egipcia trabajada con alguna composición vítrea, entre otras, se encuentra el collar de pequeñas cuentas engarzadas en varios hilos de color azul que era muy común utilizar en esa época en las rodillas, los collares funerarios más antiguos que se conservan de composición vítrea y oro podemos encontrar el de Impy de la sexta dinastía. El collar se encuentra finamente trabajado en color azul y rematado en la parte inferior con 63 pendientes en forma de escarabajo, el nombre de Impy se encuentra grabado en ambos extremos en las terminaciones de oro. 

En el trabajo de la diadema de rosetas con centro de cobre con incrustaciones, podemos apreciar como desde los tiempos más tempranos se trabaja la incrustación vítrea en la joyería. En la joyería de la XII dinastía se pueden encontrar los trabajos más finos realizados durante el imperio medio. Sin grandes lujos estas piezas contienen una gran armonía y belleza, donde los materiales y el color son cuidadosamente escogidos para dar fuerza al terminado final.. 

Una de las piezas que destaca en este periodo por su gran belleza y sencillez es el pendiente de Khnumet finamente trabajado en oro granulado y composición vítrea. El medallón circular del centro esta realizado con una frita azul y decorado con una pintura en miniatura de una vaca recostada. Para resaltar más el detalle central se le coloco un recubrimiento de cristal de roca. Los granulos de oro es un trabajo muy típico en el imperio medio, y aunque podemos encontrarlo en tiempos posteriores el detalle nunca va a ser igualado.

Un notable ejemplo de la minuciosidad con la que se trabajaba la composición vítrea en el imperio medio es el cinturón de cuentas de Senebtisy. Del cinturón cuelgan como adorno veintitrés finos hilos de cuentas en forma vertical en donde se intercalan los colores verde y negro. Una manera de ver el notable trabajo que realizaban en la composición vítrea durante el imperio medio es observando el brillo del collar de cuentas azul combinado con plata, realmente es una pieza única en su estilo.

En el Imperio Nuevo, durante la dinastía XVIII se produjo un auge en el uso del vidrio, el cual se ve reflejado en las magnificas joyas con incrustación vítrea que trabajaron los orfebres de la época. En los ejemplos conservados, se puede observar como los modelos y las técnicas siguen siendo prácticamente las mismas. Lo minucioso del trabajo y la armonía en el uso de los colores muestran como la joyería del imperio nuevo llega alcanzar las más elevadas cotas de belleza y perfección.

Durante el reinado de Tutmosis III se elaboraron joyas de muy alta calidad, prueba de ello son las joyas que fueron encontradas en la tumba de sus esposas en Tebas. Entre las piezas se pueden destacar por su belleza brazaletes con finos detalles, una variada cantidad de collares como el exquisito collar que tiene como decoración unos peces combinados con las cuentas de vidrio, la hermosa peluca que esta casi cubierta en su totalidad por rosetones incrustados de vidrio de colores y la diadema con el ureus.no.  El punto máximo alcanzado en la joyería de la XVIII dinastía se encuentra en el reinado de Tutankamón, y no hay mejor ejemplo para ilustrar tal afirmación que las joyas encontradas en su tumba donde las piezas alcanzan la máxima habilidad artística.

Entre las joyas más hermosas que se le colocaron a la momia de Tutankamón, se encuentra un pectoral en forma de buitre trabajado en oro con incrustaciones de vidrio, el buitre se muestra con las alas extendidas y volteando la cabeza hacia el lado izquierdo. El trabajo está realizado realmente de manera magistral, en su superficie contiene trescientas incrustaciones de vidrio oscuro en diferentes tonos, azul, rojo y; la parte posterior esta trabajada de idéntica manera. El buitre de Tutankamón se destaca también por ser una pieza muy controvertida, ya que algunos autores afirman que la pieza está esmaltada, en realidad no hay pruebas de que en el Egipto faraónico se realizara este tipo de trabajo, sin embargo es tanta la perfección de está pieza que aun existe la duda, y en el caso de serlo, la pieza sería el más antiguo ejemplo de esmaltado.

Por el gran detalle que presentan la mayoría de las piezas de metal que se utilizaron como soporte en la joyería, lo más probable es que se trabajaron a la cera perdida. Para llevar a cabo este procedimiento se realizaba un modelo en cera para dar los detalles, después se recubría con una capa de arcilla en el cual se dejaban dos orificios, uno para vaciar el metal caliente y otro para drenar la cera fundida. Este proceso permite dar un gran detalle a las piezas pero presenta el inconveniente de no permitir una producción masiva o en serie como se logra con un molde abierto, tal y como se utilizaba en la mayoría de los amuletos.

Las joyas de Tutankamón se hicieron en oro y piedras semipreciosas, incorporando formas y diseños de la naturaleza, animales y vegetales como lo muestra el pectoral que tiene como decoración principal una luna llena trabajada en electrón. La luna descansa sobre una barca solar de oro que flota en una base de flores de loto. El pectoral, además de ser un diseño muy hermoso, combina a la perfección las piedras semipreciosas con el vidrio, lo cual le da un encanto muy particular a la pieza. 

El pectoral en forma de halcón es probablemente una insignia real por su gran contenido simbólico. El halcón alado que representa al faraón, porta en su cabeza el disco solar que es el símbolo de la divinidad. El halcón sostiene con fuerza en sus garras el shen, símbolo de la eternidad, y el anj símbolo de la vida, se tiene en una sola pieza el poder, la vida y la eternidad . El plumaje del ave está trabajado con un gran ritmo con incrustaciones vítreas de vivos colores.

El pectoral combinaba en una sola pieza varias funciones como talismán, el marco que lo rodea en la mayoría de las veces es la fachada del templo, y en su interior siempre aparecen elementos mágicos como el buitre, el djet, anj o shen.
No menos de veintiséis pectorales trabajados con incrustaciones fueron encontrados en la tumba de Tutankamón, algunos estaban colocados en la momia y otros en diferentes objetos del ajuar funerario. Aunque en la gran mayoría se utilizó la composición vítrea para las incrustaciones, ocasionalmente también se combino con piedras semipreciosas como cuarzo, jaspe y cornalina, y solo en muy pocos casos con lapislázuli y turquesa. 

La dinastía XIX, cuenta con una importante cantidad de piezas elaboradas con composición vítrea incrustada como las encontradas en el Serapeum entre las cuales destaca el pectoral en forma de halcón de Ramsés II por su gracia y colorido. También se cuenta con brazaletes, tobilleras y unos pendientes sumamente toscos y recargados. Aunque estas joyas no tienen comparación con las anteriores, presentan un gran detalle técnico en la elaboración y terminado como el pulido, incluso las costillas son muy finas, muestra de que las herramientas que fueron utilizadas en la manufactura de las joyas eran de gran calidad. Del tercer periodo intermedio a finales de la época faraónica, se sigue trabajando la joyería con vidrio de una manera muy abundante entre las cuales podemos destacar las del famoso faraón mencionado en las sagradas escrituras Psusennes. 

Entre los pectorales de este periodo sobresalen dos. El formado por el pilón del templo que contiene en su interior un escarabajo alado y que se compone de oro e incrustaciones de composición vítrea azul y el del escarabajo trabajado en jaspe verde considerado una de las piezas más hermosas de este periodo por su colorido y contenido simbolico. Las alas de oro están minuciosamente incrustadas con vidrio en franjas verticales. Sobre la parte superior del escarabjo se encuentra el cartucho real con el nombre del faraón también trabajado con incrustaciones jaspe y vidrio. Todos los detalles están cuidadosamente trabajados lo cual hace que esta pieza se distinga entre otras muchas.

Del reinado de Sheshonq durante la XXII dinastia podemos mencionar los brazaletes de oro en forma cónica, trabajados con incrustación de lapislázuli y vidrio, y el hermoso pectoral del escarabajo de lapislazuli que emerge del horizonte con el disco solar en la parte superior, franqueado por dos serpientes ureus que portan la corona blanca. 

Museo Británico de LondresPor su alto contenido simbólico la joyería formaba parte inseparable del egipcio tanto en la vida como en la muerte, por lo que su presencia puede encontrarse a lo largo de toda la historia faraónica. La tumba va a ser el mejor ejemplo para ver que objetos y materiales eran importantes en el más allá. Originalmente eran objetos sencillos que además de su función cotidiana poseían una función simbólica, pero poco a poco fueron haciéndose más elaborados hasta llegar al punto culminante en el imperio nuevo. 

Los materiales que se utilizaron en la joyería prácticamente son los mismos desde principios del Periodo Predinástico, como las composiciones vítreas, las piedras semi preciosas, y el oro, lo cual nos dice claramente que el egipcio siempre trataba de buscar protección en el más allá, todo tenía una interrelación, culto, magia, religión, forma y material. El vidrio siempre estuvo presente.

Centros Vidrieros de la Antigüedad

La faiensa se trabajaba, junto con el vidrio y el oro, en los talleres artesanales. Testimonios de ello son los numerosos relieves y pinturas encontrados en tumbas de Sakkara, Beni Hassan y Tebas. En tales representaciones se pueden apreciar las diversas etapas que cubrían los artesanos y orfebres para llevar a cabo sus obras. Se muestran así desde el los preliminares como la entrega y pesado o medición de los metales, la fundición y el soplado del vidrio, hasta el trabajo de laminando y martilleo del oro para tener lista cada pieza o bien para luego incrustarle piedras semipreciosas hechas de faiensa o de pasta de vidrio, incluso en la tumba de Ankhma hor, aparece representado el taller como un tejado, sostenido por columnas doradas en forma de flor de loto. El nombre que se le daba al taller era el de is n k3, algunas veces abreviado como is, pero esta debía de ser una manera de llamar en general a los talleres ya que el termino era utilizado también para el taller de embalsamamiento.

Entre los más bellos relieves de artesanos trabajando y joyeros trabajando del imperio antiguo (2650-2150 a.C.), se pueden mencionar los de Mastabas de Mereruka, Kaemrehu y el de los gemelos Niankhnum y Khnumhotep y la de Nebemakhet en Sakkara, donde se representan a los artesanos en sus diferentes actividades, incluyendo a los vidrieros que elaboraban sus piezas, como en la tumba de Re hem en Deir el Gabrawy, donde se muestra un collar escurriendo líquido azul cuando es sacado del crisol. Otra representación interesante del imperio antiguo es la de un anciano haciendo el hilo para ensartar las cuentas.

Beni Hassan

En Beni Hassan, modesto pueblo ubicado al oriente del Nilo, a unos cuantos kilómetros de Tell Amarna, se encuentran 39 tumbas excavadas en la roca, correspondientes a la XI y XII dinastías del imperio medio (2125-1759 a.C.). Dichas tumbas pertenecen a gobernadores de distintas provincias y se encuentran decoradas con escenas de la vida cotidiana, incluyendo aquellas en las que se desarrollan actividades de los artesanos.

En los muros decorados de Amenemhat, tumba No. 2, Khnemhotp, tumba No. 3, Bakt III, tumba No. 15, y Khety, tumba No. 17, podemos apreciar escenas de artesanos especializados en la fabricación del vidrio. Siempre aparecen, como ya se mencionó antes, junto a los orfebres que elaboraban las joyas de oro, lo cual se explica al considerar que, además de fabricar pequeños recipientes de vidrio para el ajuar funerario, imitaban las piedras semipreciosas como el lapislázuli y la turquesa para incrustarlas en joyas y amuletos.

En la tumba de Bakt III, monarca de Oryxnome y canciller del bajo Egipto, se observa una escena muy interesante: dos individuos sentados manipulan una caña vidriera de color ocre, en cuyo extremo se puede observar un material adherido con otra tonalidad, que presuntamente pudiera ser vidrio fundido. Algunos investigadores han interpretado esa imagen como la representación de dos hombres que le soplan al fuego; pero tal explicación resulta poco convincente al considerar el material suspendido en la punta de la caña, que claramente alude a la técnica empleada en la elaboración del vidrio soplado. 

Imperio Medio, 2125 –1759 aCOtro detalle muy importante en estas escenas son la forma en que los hornos están representados, los cuales aparecen claramente con la forma del símbolo jut o sol. Tal vez este ideograma es la manera más clara de decirnos que ahí dentro se encuentra el thejeneth o brillante, ya que el determinativo para la palabra brillante era precisamente un sol.

Escenas similares debieron repetirse en las 39 tumbas que hoy se conocen en Beni Hassan, aunque sólo cuatro de ellas no padecieron el saqueo ni el descuido, siendo las únicas que hoy preservan la totalidad de sus decoraciones murales. Esto pude constatarlo en el mes de octubre de 1998, durante la investigación que realicé en esa zona arqueológica, siguiendo las huellas de los orígenes del vidrio. De no haber sido objeto de tanta rapiña, quizá el lugar habría ofrecido invaluable información sobre la fabricación del vidrio. Seguramente se habría conservado como valuarte de muchos artesanos y vidrieros contemporáneos, ya que el espacio geográfico comprendido entre Mínia y Tell Amarna, se consideró en la antigüedad como un centro vidriero y artesanal de gran importancia.

Tebas

En Tebas existe el sitio conocido como Deir el Medina, ubicado en la montaña conocida como Meret Seyer (La Montaña que Ama el Silencio). No lejos del Valle de los Reyes, subsisten las tumbas y los restos de lo que fuera una villa de artesanos, los cuales realizaron los trabajos de construcción y decoración de las tumbas reales desde la XVIII hasta la XX dinastía. Las tumbas que nos dejaron los artífices de Deir el Medina, son obras maestras de la técnica y la decoración mural sobre estuco, además de que en ellas fueron plasmados importantes detalles de la vida cotidiana de artesanos y obreros, con interesantes anotaciones y precisiones sobre los métodos que empleaban en sus oficios.

El sitio resulta de gran interés para la historia del vidrio, ya que cuenta con varias tumbas que contienen escenas relacionadas con su elaboración. Ejemplo de ellas es la de Sobkhnotep tumba No 63, Tebas imperio nuevo, XVIII dinastía, con la famosa representación de un artesano sentado en un banco frente a un horno que irradia calor. El personaje sopla el vidrio con una caña colocada en su boca y lo manipula con una pinza en la mano derecha, muy similar a la herramienta que en la actualidad utilizan los vidrieros. En una franja superior, exactamente sobre la cabeza del personaje, aparece dibujado un frasco en forma de flor de loto con otros dos más pequeños encima. Cabe advertir que la flor de loto era un motivo frecuentemente trabajado en faiensa y en vidrio y que estuvo muy de moda en esta época. Siguiendo al artesano vidriero, se encuentran los orfebres que ensartan cuentas e incrustan diversos materiales en las joyas, y finalmente aparecen todos los objetos ya terminados. Por desgracia, este trozo fue arrancado de la tumba, aunque actualmente se puede admirar en el British Museum de Londres. 

En la tumba de Rejmerire, Tebas No 100, Imperio Nuevo, XVIII dinastía, tenemos una de las escenas más completas e interesantes que hay del antiguo Egipto de artesanos trabajando. El muro pintado se encuentra en excelentes condiciones de conservación lo que permite analizar la escena desde un punto de vista más objetivo.

El muro pintado se encuentra dividido en varias franjas, en las cuales podemos observar a los artesanos en sus labores, en la parte inferior se encuentran los albañiles en plena acción con sus herramientas de trabajo, acarreando el material y preparando la mezcla y midiendo con el nivel el muro. En la siguiente sección, se aprecia de izquierda a derecha, a los artesanos en el proceso de fundición del oro, unos individuos se encuentran avivando el fuego con fuelles en forma de pedal, los cuales son accionados con unas cintas de cuero que jalan con las manos, exactamente debajo de ellos se encuentran otros dos artesanos que retiran del fuego con unas varas un crisol con el metal fundido, inmediatamente después aparecen los artesanos colando en moldes, curiosamente es exactamente el mismo proceso que se emplea en la actualidad para fundir y colar el oro. Al lado se encuentran cuatro artesanos más que llevan cargado en cestos el mineral. Por último en el extremo derecho aparece un artesano vidriero soplando con una caña y manipulando con una pinza, a sus pies se observa un montón de arena con la cual alimenta el horno. Al igual que el oro éstas son exactamente las mismas herramientas con las que se trabaja hoy día el vidrio.

En la siguiente franja podemos ver a los artesanos carpinteros, los cuales elaboran los muebles del ajuar funerario, con serrucho, lijan la madera, golpean con un martillo y perforan con el taladro la madera, en la parte central se ve como incrustan en una capilla las piezas de vidrio azul que imitan turquesa o lapislázuli (igual que las capillas de Tutankamón). Todos los artesanos en escena, los carpinteros, los orfebres joyeros y los vidrieros, todos, siguen utilizando las mismas técnicas y las mismas herramientas de trabajo en sus oficios. 

En la parte superior aparecen los orfebres perforando e incrustando las piedras semi preciosas y el vidrio en la joyería ya terminada. Por último aparecen dos individuos entregando los objetos ya terminados como ofrendas. Esta tumba es una prueba de cómo en un mismo taller se realizaban diferentes actividades.

En la tumba de Nebamun e Ipuky tumba No 181, Tebas, imperio nuevo, XVIII dinastía, se puede observar de la misma manera que en la tumba anterior de Rejmerire, a los artesanos incrustando en las joyas terminadas, las piedras y vidrio. Esta escena es muy bonita por su colorido y detalle en las joyas, lo cual permite ver los diferentes colores que se utilizaban y que si coinciden con los que se conservan en los museos actualmente. 

En la tumba de Hepu, Tebas No 66, imperio nuevo, dinastía XVIII, aparecen los artesanos de una manera muy peculiar desde el punto de vista artístico, ya que se sale por completo del patrón utilizado en imperio nuevo, como podemos observar, el estilo que aquí se maneja es una copia del estilo del imperio medio muy utilizado en las tumbas de Benni Hassan. Figuras sumamente sencillas y con un gran movimiento, muestran las actividades de los artesanos. Como es común en las representaciones, la escena se divide en franjas. En la parte superior aparecen los carpinteros elaborando los carros, lo cual hace muy interesante la escena, ya que son muy pocas las escenas donde aparece esto. Trabajan los carpinteros incluso una rueda con sus herramientas típicas. En la parte inferior, aparecen dos artesanos vidrieros junto al horno soplando con la caña y sosteniendo la pinza en sus manos. Inmediatamente después tenemos otros dos artesanos en otro horno, uno de ellos sopla con la caña y manipula la pinza, el otro acciona el fuelle de pedal jalando el cordón con sus manos, esta escena es muy interesante, porque nuevamente en un mismo cuadro aparecen soplando con la caña y avivando fuego con el fuelle prueba clara de que no soplan con la caña el fuego. Esta escena muestra al igual que en las tumbas de Beni Hassan, el horno en forma del símbolo del sol jut.

Por ultimo mencionare como una de las más importantes representaciones a la del muro de los artesanos de la tumba del administrador de la divina adoratriz Iby, Tebas No 36, del periodo tardío 664 a C. Época de Psammetichus la cual es una copia de la escena de la tumba de Deir el Gabrawi de la 8a dinastía, 1600 años antes .
Esta escena es realmente la prueba visual más importante que desde el antiguo Egipto, se trabajaba ya con la técnica de soplar a la caña. En la escena aparecen los artesanos sopladores trabajando con su caña en la boca, tres del lado derecho y tres del lado izquierdo, los dos individuos que están en la parte central soplan un recipiente sosteniendo la caña con ambas manos. Esta escena es realmente una prueba incuestionable y decisiva de que se está soplando a la caña un recipiente de vidrio, ya que ningún otro material permite trabajar soplando a la caña.

Asimismo existe en Tebas, en el interior de diversas tumbas pertenecientes al imperio nuevo (1539–1069 a. C.), otras imágenes donde se aprecian botellas que por su forma y estilo pueden ser de cristal. En la tumba de Sennedjem y en la de Anherkhau, tenemos un ejemplo de está posibilidad ya que en particular ese modelo de recipiente fue muy trabajado en vidrio y no en otro material (se conservan varios ejemplos fot.). En ambos casos se observan frascos transparentes, dispuestos en escenas particularmente fascinantes desde el punto de vista artístico, pero también importantes por los datos que aportan para el análisis de los usos rituales que daban los antiguos egipcios a esos materiales. Cabe hacer mención de que en la tumba de Senedjem, no se encuentra en toda la tumba ningún otro objeto representado en esta forma. A diferencia en la de Anherkau si encontramos otro objeto representado de igual manera. Junto a la escena de la procesión está colocada una mesa de ofrendas, en toda la tumba sólo estos dos objetos aparecen representados así, para lo cual es difícil creer que solo esos dos objetos se quedarán inacabados en una tumba de tanto colorido y de tan alto valor artístico, más bien creo que era de “brillante”, ya que para ellos era lo mismo el vidriado, la composición vítrea y el vidrio. Representar en está tumba esos objetos así, puede ser una manera de decirnos los materiales, en cuanto a las proporciones de la mesa, no es nada raro ya que en el ajuar funerario podemos encontrar no solo mesas con pasta de vidrio incrustada y capillas como las de Tutankamón, sino hasta muros completos. Hasta hoy también han sido encontradas varias piezas de grandes dimensiones realizadas en composición vítrea como lo es el famoso uas. 

De vidrio transparente si se conservan una gran cantidad de recipientes transparentes con esta forma, pero piezas de grandes dimensiones no, de eso, solo tenemos menciones de los antiguos historiadores en los libros, las cuales no son una fuente histórica segura.

En los muros de estas dos tumbas, que se encuentran en excelente estado de conservación, en la de Anherkhau se puede ver una procesión de hombres que llevan ofrendas, detrás de ellos sigue una mujer con un frasco en la mano, cuya transparencia permite apreciar parte de su vestido blanco y una pequeña porción del fondo ocre del muro. 

En la tumba de Sennedjem, se advierte de nuevo una procesión con varios hombres y una mujer que llevan ofrendas. Al igual que en la escena de Anherkhau, la dama es la que porta un recipiente que permite traslucir el fondo del muro color ocre. Lo interesante de todas estas imágenes, es que revelan que probablemente el uso del vidrio era profundamente ritual y no utilitario, como posteriormente ocurrió entre los romanos.

Al llevar a cabo la investigación bibliográfica para la realización de este libro, observé que casi todos los autores que me antecedieron, mencionaban tan sólo el trabajo de los orfebres y alfareros sin hacer la menor alusión a los vidrieros, no obstante que los tres tipos de artesanos laboraban, por regla general, en el mismo taller. Encontré también que en las escenas de las tumbas, los obreros vidrieros aparecían sentados junto al horno y que con un cáñamo soplaban o sumergían la pasta vítrea en un núcleo de arena para formar sus piezas. Anteriormente, esta acción se interpretaba como la forma en que los artesanos avivaban el calor del horno, no obstante que los egipcios ya conocían el fuelle. Los talleres se encontraban en el interior de los palacios, ya que las piezas de vidrio se trabajaban para usos rituales o bien para el faraón y su familia, que a la sazón eran considerados como seres divinos. Se tiene registro de que “los artesanos realizaban dos o tres artes a la vez”, apreciación que es reforzada por la existencia de restos piezas de varios materiales en talleres como los de los palacios de Amenhotep III, en Tebas, de Amenhotep IV, en Tell Amarna, y de Ramsés III, en Piramsés, en el Delta. 

En su libro Egyptian Faience and Glass, P. Nicholson sugiere que los personajes representados en los muros podrían ser obreros trabajando algún metal, lo cual resulta poco probable si consideramos que los metales que se manejaban en esa época eran principalmente el oro, la plata, el cobre y el bronce, a los que se daba forma por medio del laminado, la cera perdida, los moldes de arcilla y la fundición en hueco. Constancia de ello son las piezas de joyería y objetos encontrados principalmente en tumbas, así como la inexistencia de vestigios de piezas realizadas con la misma técnica que el vidrio, es decir “sopladas a la caña”. Además, en el libro La Verrerie les editions de Bonvet, se hace referencia “al metal” como el nombre que daban los del oficio al vidrio, incluyéndose en esta obra un capítulo dedicado a dichos minerales, donde se incluye la composición de algunos vidrios, de acuerdo con la época. Igualmente, en Glass Antiques Checklist de Mark West, se afirma que al cuerpo del vidrio se le conocía técnicamente como “metal”. De todo ello queda en claro que, desde la época de los antiguos egipcios, el vidrio era considerado como un metal más, ya que su elaboración partía de materias minerales y su coloración se basaba en óxidos metálicos, con lo cual se unía muy estrechamente a los procesos metalúrgicos. 

De esta manera, reuniendo todas las evidencias visuales que hay de las representaciones de los talleres artesanales, desde la época del imperio antiguo hasta la época tardía, se pueden apreciar detalles muy importantes. Primero que no existen grandes cambios en la forma de representarlos, ya que por lo general siguen un patrón establecido en cada uno de los oficios, técnicas herramientas etc. Segundo, que los cambios que hay en las diferentes actividades, coinciden con pruebas físicas existentes.

Juntando los detalles de cada escena y de cada época con la evolución que hay en las representaciones en las tumbas, aunado al estudio de la evolución técnica que hay en el material y que se conserva físicamente, y junto al trabajo iniciado por otros autores que habían dejado pendiente el por qué afirmaban que el vidrio soplado surge en Egipto, como lo son J. Gardner Wilkinson y Petrie, yo puedo afirmar no sólo como ellos que el vidrio soplado nació en Egipto antes del imperio romano, sino que puedo respaldarlo con una serie de evidencias obtenidas en un profundo estudio del material y que antes no se habían tomado en cuenta .

Entre los más bellos relieves de artesanos trabajando y joyeros trabajando del imperio antiguo (2650-2150 a.C.), se pueden mencionar los de Mastabas de Mereruka, Kaemrehu y el de los gemelos Niankhnum y Khnumhotep y la de Nebemakhet en Sakkara, donde se representan a los artesanos en sus diferentes actividades, incluyendo a los vidrieros que elaboraban sus piezas, como en la tumba de Re hem en Deir el Gabrawy, donde se muestra un collar escurriendo líquido azul cuando es sacado del crisol. Otra representación interesante del imperio antiguo es la de un anciano haciendo el hilo para ensartar las cuentas.

Primer gran centro vidriero de la antigüedad

Tutmosis III, faraón del imperio nuevo (1539-1069 a.C.), quien pasó a la historia por emprender la dominación de Siria y Palestina, así como por acudir cada año a esas provincias para cobrar personalmente los impuestos, estableció en Egipto el primer centro vidriero. Se dice que durante una de sus campañas llevó vidrieros a la sede de su imperio, y que al realizar sus expediciones de conquista se hacía acompañar por artesanos de esa especialidad. Esto coincide con las noticias que se tienen sobre las buenas relaciones diplomáticas y comerciales que guardaba con los pueblos que sojuzgaba, ya que incluso desposó a varias mujeres sirias, a las que dio el rango de esposas secundarias.

A partir de esa época, en Egipto y en Siria el vidrio se comenzó a trabajar como material independiente de los metales. Se conoce un gran número de talleres de vidrio del imperio nuevo, como los mencionados de Amenhotep III, en Tebas, y de Amenhotep IV (Akenatón), en Tell Amarna. Esta zona fue estudiada a finales del siglo XIX por uno de los más grandes arqueólogos, Petrie William Mattehew (1853-1942), quien encontró además de restos de los hornos, una gran cantidad de piezas de vidrio, las cuales clasificó minuciosamente. Algunas de ellas se pueden admirar hoy en día en el Museo Petrie, en Londres, y otras en el Museo de El Cairo, en Egipto. Sin embargo, en Siria aún no se han encontrado vestigios de centros vidrieros pertenecientes a dicha época, y se cree que las piezas descubiertas pudieron haber sido importadas o bien elaboradas a partir de tabletas de vidrio provenientes de Egipto. Todo esto nos confirma la nueva teoría del origen de la fabricación y soplado del vidrio, puesto que tantas evidencias no pueden ser interpretadas como simples coincidencias.

Las muestras más antiguas de vidrio hueco encontradas en Egipto, son tres vasos que ostentan grabado el cartucho real de Tutmosis III (ca.1504–1450 a.C.). Actualmente pertenecen a las colecciones del British Museum de Londres y del Metropolitan Museum de Nueva York. Los reinados de Tutmosis III, Amenhotep III y Amenhotep IV, todos miembros de la XVIII dinastía, marcaron la etapa de mayor esplendor del arte del vidrio en Egipto. Las formas que se tomaron como modelo en ese lapso, estuvieron inspiradas en las que antes se realizaran con metales, piedras y cerámica. Posteriormente se extendió la producción al Mar Egeo, donde las piezas adoptaron las formas de la cerámica griega, es decir ánforas, oinochoes y alabastrón. Los más bellos objetos conocidos son del reinado de Amenhotep IV (1377-1358 a.C.) y se remontan hasta después del año 1200 a. C. Más tarde, el imperio nuevo conoció una época de anarquía y declive, en la que dejaron de fabricarse vasos y sólo se produjeron perlas falsas, amuletos y sellos. Durante varios siglos, Egipto padeció la decadencia en lo que respecta a la producción vidriera y sólo volvió a resurgir hasta la época alejandrina y helénica.

Técnicas empleadas en el Antiguo Egipto para la elaboración del vidrio

La manera en que se fundía el vidrio era sumamente rudimentaria. Prueba de ello son los hornos encontrados en Tell Amarna, en los cuales se utilizaban unas cacerolas de barro muy sencillas para la fusión. Estos recipientes hacían las veces de crisoles y no pudieron ser fabricados con cualquier arcilla, sino con un material capaz de resistir las altas temperaturas requeridas para mezclar los elementos de la fórmula del vidrio. Los objetos de vidrio eran creados principalmente con la técnica conocida como “núcleo de arena”, la cual consistía en aplicar una capa de vidrio fundido sobre un núcleo formado con arcilla. Después, cuando el material se endurecía, su superficie era pulida calentándola y girándola sobre una piedra plana, posiblemente de granito. En seguida se retiraba del interior el núcleo de arcilla y por último la pieza era decorada con la técnica de envolvimiento. 

Ésta consistía en agregar alrededor de ella finas tiras de vidrio de otro color fusionadas a una menor temperatura, para formar bellos diseños con forma de espirales, que jalaban con una especie de punzón para darles el acabado de zig zag. Las cuentas se realizaban introduciendo un alambre de metal en el crisol donde se encontraba la pasta vítrea fusionada. Al sacarla e irse enfriando, la giraban en una piedra lisa para darle la forma deseada. También se trabajaba el corte en frío, que se creaba por medio de incisiones hasta lograr el efecto deseado; luego se pulía la pieza con arena fina y agua para darle un mejor acabado.

Existe un ejemplar en el Corning Museum of Glass de los Estados Unidos, que es considerado como una obra maestra del arte egipcio en vidrio. Se trata del retrato más antiguo trabajado en este material, correspondiente a Amenhotep II, el cual se realizó en molde a la cera perdida, y más tarde fue detallado a través del pulimento. No hay que olvidar que los egipcios fueron excelentes lapidarios y que aplicaron algunas de sus técnicas a la confección de objetos de vidrio. Como testimonio de este trabajo, se conserva el relieve de una tumba de la XVIII dinastía (ca. 1550 a.C.), en el cual se representan dos obreros que pulen una pieza en una especie de torno, valiéndose de bandas y abrasivos. De la misma manera se lograban los detalles en los sellos, amuletos y joyas. También era trabajada la pasta de vidrio con diferentes procedimientos, ya fuera en calidad de esmalte para rellenar huecos en las piezas de joyería y efectuar incrustaciones en muebles elaborados con madera, o bien procesada en moldes, donde se mezclaban los materiales y posteriormente se introducían a los hornos hasta que la mezcla se fundía para adoptar la forma del recipiente. Cuando se enfriaba la pasta, se abría el molde y se terminaba la pieza puliéndola en frío. Otra técnica que realizaron con gran maestría y que se fue perfeccionando poco a poco hasta lograr su apogeo en la época alejandrina, fue la del mosaico, mediante la cual se imitaron el granito rosa y otros tipos de piedra. 

Los vidrios de la antigüedad eran siempre de base sódica con alto contenido alcalino, ello producía un material más blando y menos resistente al desgaste. Antes de la época romana, el vidrio egipcio era ya famoso por su técnica y sobre todo por sus colores, gracias a lo cual suplía con éxito a las piedras preciosas o semipreciosas. Los primeros objetos fueron opacos, en azul oscuro y turquesa. Estos colores se lograban agregando azurita para el azul claro y cobalto para el oscuro. Más tarde se empleó el negro, logrado con mineral de magnesio (pirolusita); el amarillo, agregando antimonio, sulfuro de arsénico y ocre amarillento, particularmente abundante en Egipto; el marrón, obtenido con las tierras abundantes en óxido de hierro; el verde, que de acuerdo con Petrie, se conseguía mediante una frita en la que se combinaban el azul y el ocre; el verde claro surgía de la malaquita; el rojo del óxido de hiero, que es rojo, y del óxido de hierro hidratado, que presenta una tonalidad amarillenta, pero que al ser calentado se transforma en bermellón.

Alejandría y su producción vidriera

Si los egipcios dominaban las principales técnicas para la fabricación del vidrio, ¿por qué entonces no se han encontrado piezas sopladas de ese material anteriores a la época en que los romanos lo produjeron en grandes cantidades en Alejandría? Como se dijo antes, los ritos funerarios, el culto y la preparación para emprender el viaje a la otra vida, tenían una importancia suprema entre los egipcios. Tan era así, que ni siquiera las casas en que vivían eran de materiales “para la eternidad”. En nuestros días, sólo las tumbas y templos se conservan; lo que conocemos de la vida cotidiana es gracias al ajuar funerario, al Libro de los Muertos, a las tumbas con relieves y frescos llenos de colores simbólicos, y a maquetas de casas, en las que se observa cómo eran y de qué material estaban construidas. Tomando en cuenta la importancia de los ritos y el culto a la muerte, es de suponer que el ajuar funerario jugara un papel destacado entre los egipcios. Por ello, el cúmulo de amuletos, recipientes para afeites, perfumes y cosméticos que acompañaban a los difuntos en su misión eterna, formaban parte del ceremonial y eran muy apreciados por hombres y mujeres, además de no ser producidos en serie porque tenían un fin ritual y no utilitario. 

Al invadir Alejandro Magno Egipto, fundó Alejandría como la capital del Imperio, poniendo a los tolomeos a la cabeza. Este hecho provocó el inicio de la decadencia egipcia, porque la nueva dinastía impuso su identificación étnica, política y religiosa de corte helenista, dando además lugar a interminables guerras. Los imperios nacen y se deshacen. Al caer Cleopatra, el poder en Egipto quedó sometido a los romanos, quienes se expandieron por doquier y estructuraron un nuevo y poderoso imperio. La hegemonía dejó de ser territorial, para adquirir rangos comerciales, políticos y culturales. Los egipcios experimentaron la mezcla o desaparición de muchos de los rasgos de su civilización; los usos locales fueron cambiando de manera progresiva; al tiempo en que el hombre y la belleza de “esta vida” adquirían una gran importancia. Dicho cambio se reflejó en todas las acciones, incluyendo las referentes al vidrio, que abandonó sus fines rituales en favor de los prácticos. A partir de entonces, los artesanos vidrieros de Egipto comenzaron a trabajar el material con la técnica del soplado en grandes cantidades, a fin de poder exportarlo a todas las regiones del imperio romano, incluso a las provincias de Europa. 

Es bien sabido que los romanos tomaron de los griegos todos los conocimientos científicos sin hacer nuevas aportaciones. Empero, en el campo de la ingeniería y de las obras públicas fueron maestros. Es importante recordar que en la época tolomeica, se dio una fusión entre el pensamiento griego y el egipcio, circunstancia que derivó en el estudio de las diferentes ciencias. En el campo de la química, fue a partir de entonces que se comenzaron a estudiar sistemáticamente las propiedades de diferentes elementos y sus cambios: la cerámica derivada del barro, los metales con base en los minerales y el vidrio a partir de la arena. Así, de la misma manera que Euclides resumió la geometría antigua y Tolomeo hizo otro tanto con la astronomía, Zósimo sintetizó la alquimia. Es probable que así como los romanos asimilaron las costumbres de la cultura griega, su religión y filosofía, amén de resumir y estudiar a fondo las aportaciones científicas que heredaron de ellos, también adoptaron las técnicas y fórmulas antiguas en diferentes áreas de trabajo, como lo serían las especializadas en la elaboración del vidrio con el método del soplado a la caña. De esta manera lo perfeccionaron y exportaron a todos sus dominios, enclavados fundamentalmente en los litorales de lo que llamaban el Mare Nostrum.

La industria vidriera se desarrolló paralela en Egipto

La industria vidriera se desarrolló paralela en Egipto, Mesopotamia y la zona del Mar Egeo. En Mesopotamia se han detectado cuentas de vidrio para collares y perlas opacas de colores. Se utilizó también el esmalte cerámico, el cual se encuentra de manera abundante en los ladrillos de la ruinas pertenecientes a la puerta de Ishtar, en el palacio real de Babilonia (600 a.C.). En otra zona, también de Mesopotamia, se descubrieron fragmentos de los vasos más antiguos que se conocen, ya que datan del segundo milenio antes de Cristo. De manera sorprendente, y a pesar de lo frágil del material, se encuentran en excelente estado de conservación. Durante el reinado de Sargón (722-705 a.C.), existieron en Nínive muchos talleres de vidrio. Entre las piezas que destacan, se pueden citar las del tallado a partir de un bloque de vidrio, y las del “mosaico”, basadas en la fusión de pequeños trozos de varillas de diferentes colores, siguiendo un dibujo previamente establecido. 

Asimismo, los arqueólogos han desenterrado dos tablillas de arcilla con inscripciones cuneiformes, provenientes de la biblioteca real asiria de Nínive, que describen la manufactura de vidrio, la forma en que imitaban las piedras preciosas y la excelente calidad de las mismas. Estas tablillas de arcilla son las más antiguas instrucciones para la fabricación de vidrio que se conocen, ya que datan del 1400 al 1200 a. C. Actualmente es posible admirarlas en el British Museum de Londres. .

Entre los más bellos relieves de artesanos trabajando y joyeros trabajando del imperio antiguo (2650-2150 a.C.), se pueden mencionar los de Mastabas de Mereruka, Kaemrehu y el de los gemelos Niankhnum y Khnumhotep y la de Nebemakhet en Sakkara, donde se representan a los artesanos en sus diferentes actividades, incluyendo a los vidrieros que elaboraban sus piezas, como en la tumba de Re hem en Deir el Gabrawy, donde se muestra un collar escurriendo líquido azul cuando es sacado del crisol. Otra representación interesante del imperio antiguo es la de un anciano haciendo el hilo para ensartar las cuentas.

Difusión del vidrio en la antigüedad clásica

Después del año 300 a.C., con las conquistas de Alejandro el Grande se produjeron enormes cambios en la vida política y cultural del mundo civilizado. Alejandría, recién fundada, se transformó en el centro vidriero de la cultura helenística. Artesanos de Mesopotamia emigraron a esa ciudad, aportando técnicas como la de la cera perdida y la del vidrio colado en moldes de dos piezas. El método que se hizo particularmente famoso, consistió en una capa de vidrio de un color, que servía de fondo, con otra superpuesta de otra tonalidad, la cual era labrada en relieve a manera de camafeo. Muestra de ello es el famoso jarrón Portland, que se encuentra ahora en el British Museum de Londres.

Alejandría exportó vidrio de lujo hacia Italia, Grecia y otros lugares, perfeccionando la decoración con esmaltes e inventando la técnica de la hoja de oro grabada entre dos vidrios, que a la larga se transformó en una de sus especialidades. La técnica consistía en colocar una hoja de oro grabada con diferentes motivos en medio de dos vidrios (sandwich), fusionándolos posteriormente. Los ejemplos más famosos de esta modalidad son el vaso encontrado en una tumba en Canosa, al sur de Italia, conocido como el “Vaso Canosa”, y el “Zodiaco”, encontrado en Tanis, Egipto, ahora muy dañado. Podemos admirar ambas piezas en el British Museum de Londres.

Cuando Julio Cesar conquistó Egipto durante el siglo I a.C., el vidrio se difundió progresivamente. De Egipto pasó a Roma y después a todo el imperio, incluyendo a los territorios actuales de España, Francia, Alemania, Inglaterra y Bélgica. En la época romana se siguió fabricando el vidrio de lujo, destinado sin duda a la exportación No se puede pasar por alto la famosa técnica romana del diatreta, consistente en cubrir completamente una pieza de vidrio con una capa del mismo material, pero de distinto color, con forma de red. El mejor ejemplo de esta manufactura fue encontrado en Estrasburgo. Asimismo, conviene agregar que fue también en el período romano cuando la técnica del mosaico alcanzó su mayor esplendor. Se conocen piezas desde el siglo I a.C. hasta el I d.C., entre las que destacan algunas muy complicadas, que reproducen rostros humanos y seres mitológicos trabajados con varillas yuxtapuestas de colores o de millefiori, trabajadas en moldes abiertos.

El constante intercambio entre las distintas regiones sufrió un serio revés con el establecimiento de Constantinopla como capital del Imperio Romano de Oriente. A raíz de este hecho, en todas las provincias se produjeron cambios que denunciaron la decadencia de Roma.

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